Monday, September 05, 2005

Como cosa cotidiana

Temo no poder sostener
sin tu auxlio
el próximo amanecer
que el horizonte clarea.
Veo ahora nubes negras
que tal vez empañen
nuestra aurora.

Odio pedirte
en esta encrucijada
tu atención más esmerada
cuando parecés
no darte cuenta de nada
y del vacío que se viene.

Sin todos los sentidos
(ya lo sé)
te sabe desabrido
el amor a la distancia.
No puedo ir a tu casa
y a vos venir se te complica.

Queda mi alma que suplica
más tiempo, más amor, más ganas
y que ésta última semana
se pierda en el olvido.

Y a pesar de lo vivido
con su carga de amarguras
regrese la blancura
y la esperanza
de los primeros días
como cosa cotidiana.

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